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Dólar y nuevo esquema cambiario: análisis de Nicolás Parreira en medios nacionales

Columna publicada en Perfil

En las últimas semanas, el dólar volvió a ocupar un lugar central en la conversación económica, no sólo por su nivel, sino por el cambio de esquema cambiario y las señales que empiezan a aparecer en el arranque del año. En ese contexto, fui consultado por medios nacionales para analizar qué está detrás de estos movimientos y cómo deberían leerse.

En una entrevista publicada por Perfil, señalé que los meses de diciembre y enero suelen mostrar una presión cambiaria particular, más vinculada a la demanda minorista que a movimientos estructurales. Vacaciones, aguinaldos y cierre de balances generan un patrón que se repite año tras año y que muchas veces se sobredimensiona cuando se lo observa fuera de contexto.

“Históricamente, tanto diciembre como enero tienen cierta presión cambiaria más minorista que mayorista, producto de las vacaciones y de la acumulación del aguinaldo. Eso repercute en el mercado y hace muy probable una presión al alza del dólar”.

Ahora bien, el punto relevante de este año es que a ese comportamiento estacional se le suman factores adicionales de peso. A partir de enero, las empresas vuelven a estar habilitadas a girar utilidades al exterior. Para compañías con casa matriz fuera del país, esto implica una salida adicional de dólares que impacta directamente sobre los flujos financieros y sobre la oferta neta en el mercado cambiario.

Este tipo de movimientos no responden a expectativas ni a rumores, sino a decisiones concretas que se ejecutan en determinados momentos del calendario económico. Cuando esos flujos se concentran, la presión cambiaria es una consecuencia lógica, no un evento inesperado.

A este escenario se le agregan, además, los pagos de deuda en dólares —tanto del sector público como del privado— que se concentran en el corto plazo. Cada vencimiento implica una salida efectiva de divisas, y cuando varios compromisos coinciden en el tiempo, el impacto se vuelve más visible en el tipo de cambio.

Por eso, reducir el análisis a “a cuánto está el dólar” suele ser una simplificación que aporta poco a la toma de decisiones. El verdadero desafío para empresas e inversores es entender los flujos, el momento del año y el marco regulatorio en el que se producen estos movimientos.

Desde una mirada financiera, el foco debería estar puesto en cómo este contexto afecta la planificación: estructura de costos, precios, decisiones de cobertura, cronograma de pagos y estrategia de inversión. Leer el mercado desde el contexto permite evitar respuestas reactivas y diseñar estrategias más consistentes con el horizonte de cada decisión.

El dólar, como variable clave de la economía argentina, seguirá siendo volátil. La diferencia no la hace anticipar el número exacto, sino interpretar correctamente por qué se mueve y qué implicancias reales tiene para cada caso particular. En otras palabras, el movimiento del dólar responde más a flujos que a expectativas.

👉 Entrevista completa en Perfil:
https://www.perfil.com/noticias/economia/el-dolar-oficial-se-acerca-a-los-1500-en-el-arranque-del-nuevo-esquema-cambiario.phtml

Publicado originalmente en Perfil.